La Guía del Perdón: Como Sanar lo que aún Duele
- Juan David Hernández

- hace 12 horas
- 7 Min. de lectura
A veces cargamos con recuerdos que duelen, emociones que no se ven y culpas que parecen no tener fecha de caducidad. Por fuera seguimos avanzando, pero por dentro hay heridas que todavía pesan.
Este artículo es para ti: para quien se siente atrapado en algo que pasó, para quien intenta soltar un dolor que se resiste, o para quien se culpa por no haber sabido protegerse antes. No estás solo en esto.

Escribo esta guía porque yo también tuve que aprender a tratarme con más cariño, a reconciliarme con lo que viví y a dejar atrás cargas que ya no me tocaban. Y sé que cualquiera puede recorrer ese camino, a su ritmo y sin presiones.
A lo largo de estas guía encontrarás pequeños pasos que te irán acercando al perdón, con calma, con cariño y sin exigirte más de lo necesario.
Aquí no hay sermones ni soluciones mágicas. Solo un recorrido humano, práctico y real para que empieces a sanar con menos culpa y más paz.

1. Reconoce que perdonar no va de olvidar: va de entenderte
Perdonar no es tragar dolor, ni justificar lo que pasó, ni decir que “estuvo bien”. Significa dejar de pelearte con un recuerdo que ya no puedes cambiar. Es cuando decides que tu bienestar vale más que seguir discutiendo con el pasado.
Desde la psicología, se sabe que el rencor prolonga el estrés, tu cuerpo se queda en alerta, como si aquello siguiera ocurriendo. Perdonar es decirle a tu mente: “Aquí ya no hay peligro. Podemos descansar”.
Y cuando hablo de rencor, no solo me refiero al que sentimos hacia quienes nos hicieron daño, también puede ser un rencor hacia nosotros mismos: por cómo actuamos, por lo que permitimos, por no haber sabido llevar la situación en su momento. Ambos pesan, ambos duelen, y ambos mantienen a la mente atrapada en el mismo recuerdo.
Ese primer paso no se trata de los demás. Es un regalo para ti.
Cuando entiendas que mirar atrás no es reabrir heridas, sino ponerles nombre, algo dentro se aflojará. Es como decirte a mí mismo: “Vale, esto que paso me dolió y reconocerlo es parte de sanar.”
Ejercicio: escribe una frase sobre algo que ya no quieres seguir cargando.
2. Ponle nombre a lo que te hizo daño, sin minimizarlo
Solemos decirnos que “no fue para tanto” mientras por dentro seguimos hechos polvo.Duele reconocer que algo te marcó, pero duele más fingir que no.
Yo tardé años en admitir que me callé cosas para no molestar, para no “ser problema”. Y ese hábito de tragar emociones quieras o no luego te va a pasar una factura muy grande.
Ejercicio: apunta 3 situaciones que aún te remueven.
3. Acepta tus emociones sin sentirte débil por ello
Perdonar empieza por sentir. Cada sentimiento que tengas acumulado ya sea rabia, tristeza, decepción… lo que sea. Nada de eso te hace débil. Te hace real.
Hay personas que crecieron creyendo que llorar era perder. Que, si mostraban lo que sentían, iban a ser un problema. Que enfadarse era “no controlar” y que la tristeza debía esconderse detrás de una sonrisa forzada.
Al igual que tu o yo muchas personas han vivido así: tragándose las lágrimas, guardándose la rabia para no incomodar a nadie, diciéndose que “no pasaba nada” mientras por dentro se partían un poquito más. Pero tarde o temprano llega el día que lo verás claro, sentir no te hace débil, te hace real, te hace tú.
Y ahí es donde se moverá el mundo. Como si te quitasen un peso del pecho. Como si por fin pudieras respirar sin pedir perdón por sentir.
Porque cuando uno entiende que sus emociones no son un defecto, empieza a tratarse con más verdad. Y aunque al principio cueste, reconocer lo que te pasa por dentro es el primer paso para construir esa solidez emocional que tanto necesitamos para vivir, para sanar y para seguir
Ejercicio: siéntate un momentito y permite que salga una emoción que sueles guardar en el fondo, tomate ese tiempo para llorar, para descansar, para enfadarte, pero hazlo, no te guardes nada durante esos momentos, permítete sufrir y sanar.
4. Entiende que todos actuaron con las herramientas que tenían
Esto no justifica nada, pero lo explica. La gente actúa desde sus heridas, sus miedos y sus limitaciones.
Se puede tardar mucho en aceptar que algunas cosas que has vivido no fueron por falta de cariño, sino por falta de recursos emocionales. No borra el dolor, pero sí te quita una rabia que te pueda estar consumiendo.
Ejercicio: escribe una cosa que hoy comprendas mejor sobre alguien que te hirió, que te decepciono o simplemente no comprendiste en su momento, permítete pensar en esa persona y a su vez permítete comprender un poco mejor esa situación.
5. Perdónate por lo que no sabías en ese momento
Esto cuesta bastante, pero es necesario.
Perdónate por:
· Lo que no dijiste,
· Lo que permitiste,
· Lo que no viste venir,
· Lo que hiciste intentando sobrevivir.
Todos estamos aprendiendo.Todos vamos sin una plena certeza de lo que vaya a suceder.
Perdonarse por haber sido tan duro contigo mismo durante años puede ser muy complicado. Palabras que tal vez nunca dijiste, acciones que dejaste que sucedieran, cosas que tal vez te arrepientas de haber hecho o dicho en su momento, durante mucho tiempo esto puede comerte la cabeza día y noche mientras le das vuelvas y vuelvas a muchas cosas de tu pasado y lo más sano que puedes hacer es perdonarte, por lo que paso, lo que no paso, lo que dijiste o no dijiste, aunque cueste mucho darte ese perdón créeme que cuando lo hagas todo será mucho mejor.
Ejercicio: termina esta frase: “Me perdono por…”

6. Deja de pelearte con tu versión del pasado
No es lo que viviste, es cómo te sigues castigando por ello. No mereces cargar eternamente con culpas antiguas que hoy en día solo son meramente un recuerdo.
Cuando entiendas que tu versión de entonces hizo lo que pudo, con lo que tenía, dejaras de atacarte tanto. Yo mismo era mi juez más cruel. Estaba cargando una cruz que yo mismo me había puesto, así como yo, tú puedes tener una carga, cosas que solo te carcomen por dentro sin lograr encontrar esa paz.
Ejercicio: pregúntate: “¿Qué parte de mi pasado sigo rechazando?”
7. Suelta lo que ya no te pertenece
Hay dolores que ya no son tuyos. Cargas que te colgaron sin preguntarte. Culpa heredada, responsabilidades que nunca te correspondieron pero que te creíste porque así te lo enseñaron. Durante años quizá intentaste cumplir expectativas imposibles, encajar en moldes que no te pertenecían.
Soltar duele, sí. Duele porque llevas tanto tiempo sosteniendo eso, que ya no sabes quién eres sin el peso encima. Pero soltar también libera. Es como abrir una ventana en una habitación donde faltaba el aire.
Cuando sueltas lo que no es tuyo, culpas ajenas, presiones absurdas, estereotipos que te apretaban, empiezas a recuperar tu espacio. Empiezas a respirar. Empiezas a vivir con más verdad y menos carga.
Suéltalo poco a poco, sin prisa, sin miedo a sentirte raro. Porque, aunque cueste creerlo ahora, hay cosas que simplemente ya no te pertenecen.
Ejercicio: escribe algo que decides soltar hoy, aunque sea simbólico. No importa que sea algo muy pequeño, por muy mínimo que sea suelta algo, eso te ayudara, te liberara un poco de ese estrés y agotamiento que tienes.

8. Reconcíliate contigo desde el autocuidado
El perdón real no va de discursos, sino de cómo te tratas después.
Hablarte con más suavidad. Descansar sin que sientas culpa y no exigirte ser perfecto. Poder poner límites cuando lo necesites.
Yo era demasiado duro conmigo, siempre pidiéndome perfección y tratándome con una exigencia que ni siquiera tenía con los demás. Me hablaba peor de lo que jamás hablaría a alguien que quiero.
Pero cuando te paras un segundo, respiras y empiezas a verte con cariño; el mismo cariño que sueles regalar a otros, todo empieza a moverse. Cambia el humor, cambia la energía, cambia la vida entera, poquito a poco, sin prisa, pero con verdad.
Ejercicio: Hoy date un gesto sencillo de cariño. Algo pequeñito, pero tuyo.Puede ser mirarte al espejo y decirte unas palabras que te sostengan, o regalarte ese detallito que te saque una sonrisa, aunque sea un chocolate.Lo importante es que, por un ratito, te abraces a ti mismo y te recuerdes que también mereces cariño.

9. Decide avanzar sin prisa, sin culpa y a tu ritmo
El perdón no es ninguna carrera. Habrá días ligeros y otros donde duela otra vez. Eso no significa retroceder.
Sanar no es lineal. El perdón tampoco lo es.
Habrá días en los que pensaras: “ya está”, y al siguiente estarás sumergido en tus pensamientos otra vez. Es normal. Forma parte del proceso. No todo va de un día para otro, habrá días que te sientas bien, pienses que ya superaste alguna cosa y luego de la nada tal vez recaes en ese dolor, está bien, no siempre superaras las cosas rápidamente, lo importante es tomar ese proceso y comprenderlo.
Ejercicio: comprométete contigo:“Voy a avanzar a mi ritmo, sin exigirme perfección.”
Tomate tu tiempo, para sanar y para ti, no todo será de hoy para mañana así que solo respira y ve disfrutando cada parte del proceso, aunque duela.
10. Un último recordatorio, de verdad
Perdonar no es regalar segundas oportunidades. No es justificar ni borrar nada. Perdonar es liberarte y dejar de vivir amarrado a lo que un día te hirió, poder volver a ti con más calma, claridad y verdad.
Ojalá hoy empieces a soltar lo que te pesa y a tratarte como merecías desde el principio.
Sé que hubo, hay y habrá cosas que te duelen. Todos cargamos cicatrices, rincones de nuestra historia que no siempre nos gustan.
Pero de verdad, de corazón, espero que puedas quedarte con algo de lo que te he ido diciendo, que lo pienses, que lo uses a tu ritmo y que poquito a poco vayas sanando esas partes tuyas que quizá nadie más conoce.
Así que, por ahora, me despido.Mucha fuerza, mucha suerte y ánimo en esos días que se hacen cuesta arriba.
Bibliografía
González, M. (2020, 5 junio). Perdonar no significa olvidar, sino aceptar lo que pasó sin que duela. ABC. https://www.abc.es/bienestar/psicologia-sexo/psicologia/abci-perdonar-no-significa-olvidar-sino-aceptar-paso-sin-duela-202006050414_noticia.html
Doctoralia. (s.f.). Por qué es importante llamar las cosas por su nombre cuando hablas de un trauma: me da miedo nombrar. https://www.doctoralia.es/preguntas-respuestas/por-que-es-importante-llamar-las-cosas-por-su-nombre-cuando-hablas-de-un-trauma-me-da-miedo-nombrar
Seguros Meridiano. (s.f.). Cómo validar tus emociones. https://www.segurosmeridiano.com/blog/como-validar-tus-emociones
Psyke. (s.f.). Perdónate por lo que no sabías entonces de lo que ahora te arrepientes. https://www.psyke.es/perdonate-por-lo-que-no-sabias-entonces-de-lo-que-ahora-te-arrepientes/
Unsplash. (s. f.). Unsplash. https://unsplash.com/es
_edited.png)


